25 años de Granizados Maresme: de una idea a un proyecto compartido

Hace 25 años, Granizados Maresme era poco más que una idea.

No había grandes recursos ni experiencia para afrontar muchos de los retos técnicos, legales o financieros que pronto aparecerían. Lo que sí había era ilusión, muchas preguntas por resolver y una enorme capacidad de trabajo y sacrificio.

Así comenzó nuestra historia en 2001.

Si tuviéramos que elegir uno de los momentos más importantes de estos 25 años, probablemente sería el primero de todos: la decisión de empezar.

Porque fue entonces cuando una idea se convirtió en proyecto y comenzó a construirse, paso a paso, la empresa que hoy conocemos.

Granizados Maresme nació como un proyecto familiar, impulsado por personas unidas no solo por una visión empresarial, sino también por vínculos personales, confianza y una forma compartida de entender el trabajo. Desde aquellos primeros momentos, la ilusión por hacer crecer el proyecto fue uno de los principales motores de la compañía.

Después llegarían muchos otros hitos que fueron definiendo nuestro camino.

El acuerdo que permitió desarrollar el granizado multisabor supuso uno de los primeros grandes avances. Más adelante llegó la ampliación de nuestras instalaciones, que permitió cerrar el círculo productivo y comenzar a fabricar nuestros propios productos.

Años después, el desarrollo de Frosty Pocket® abrió una nueva etapa para Granizados Maresme, elevando el nivel de exigencia, innovación y ambición de la compañía y permitiéndonos explorar nuevas categorías, mercados y oportunidades de crecimiento.

Durante estos 25 años han cambiado muchas cosas.

Han cambiado nuestros productos, nuestras instalaciones, los mercados en los que trabajamos y la dimensión de nuestros proyectos. Pero hay algo que se ha mantenido constante: la voluntad de construir algo juntos.

Granizados Maresme ha sido desde el principio un proyecto empresarial, pero también un proyecto profundamente humano.

Un proyecto construido gracias a la implicación de muchas personas, al compromiso de nuestro equipo y al apoyo de las familias que han acompañado a la compañía durante todo este camino.

Y también un proyecto basado en valores que no siempre aparecen reflejados en los balances, pero que forman parte esencial de cualquier empresa que aspire a perdurar: amistad, lealtad, respeto, compañerismo y empatía.

Valores que conviven necesariamente con otros igual de importantes para seguir creciendo: exigencia, eficiencia, orientación a resultados, innovación y ambición.

Cumplir 25 años como empresa familiar en un sector en el que compiten grandes compañías internacionales representa para nosotros mucho más que una cifra.

Es la confirmación de que aquella idea que comenzó en 2001 consiguió transformarse en un proyecto sólido, capaz de evolucionar, innovar y mirar hacia nuevos mercados sin perder su identidad.

Después de 25 años, hay una enseñanza que resume buena parte de nuestra historia:

Los proyectos empresariales pueden empezar con una idea, pero solo perduran cuando hay personas capaces de hacerla suya.

Ese ha sido, y continúa siendo, uno de los grandes motores de Granizados Maresme.

Hoy celebramos nuestros primeros 25 años mirando hacia atrás con orgullo, pero sobre todo mirando hacia delante.

Porque después de un cuarto de siglo, seguimos teniendo algo muy parecido a lo que teníamos cuando todo empezó: muchas ideas, nuevos retos y la misma ilusión por seguir construyendo.

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